“Si solo
estoy subo a las montañas y sé que oiré su gran bendición, y mi corazón canta
ese sonido eres mi canción”
Debo ser de los pocos que no conoce y nunca había visto la
historia de la Novicia Rebelde pero en pocas palabras puedo decir que me
atrapó, me dejé llevar y disfrute cada minuto, cada canción, cada nota, cada
silencio
.
La música llega a lugares del alma al que no sólo se pueden
llegar con las palabras y más aún cuando es ejecutada por la Orquesta Sinfónica
Gran Mariscal de Ayacucho. En esta oportunidad bajo la batuta Elisa Vegas.
El musical nos cuenta la historia de María Rainer que entra
a un convento pero con pocas aptitudes para la vida religiosa, esto lo notan
sus compañeras y la Madre Superiora, la cual decide enviarla a la casa del Capitán
Georg Von Trapp, quien ha quedado viudo recientemente y necesita una
institutriz para sus 7 hijos. Todo esto ocurre en Austria e incluye el momento
en el que es invadida por los Nazis durante las Segunda Guerra Mundial. Maria
Von Trapp y la nueva familia que forma con el Capitán se ven obligados a
escapar por las montañas dejando todo lo que conocen atrás. Un final tan
conmovedor como esperanzador.
Luego de ver a Mariaca Semprun como María no puedes
imaginarte a otra actriz en ese personaje, lo hace suyo y se lo borda en la
piel. Rolando Padilla muestra una vez más que se desenvuelve muy bien los
musicales. Ves girar y cantar a Gustavo Rodríguez y no lo puedes creer, escuchas
la potencia de la voz de Lucy Ferrero, te ríes con la chispa de Alejandro
Corona, la elegancia de Fanny Arjona, la candidez de Natalia Román y el carisma
de Lester Arias y un elenco repleto de talento, de juventud y pasión. Todos
bajo la dirección de Vicente Albarracín.
Un hermoso trabajo, digno de ver más de una vez, cantar más de una vez... "DO, un DOn, un gran señor, RE, un REy y su bufón, MI, MI nombre MIo es, Fa, es FÁcil la canción, SOL que en el cielo se ve. LA, LA que le sigue al SOL. SI, SI cantas vas a ver...."
