miércoles, 20 de noviembre de 2013

Hoy y su resignificado


Mi mirada es curiosa y se encontró con la palabra “resignificar”, una palabra que no encontrarás en el diccionario de la RAE pero que sin duda tiene que ver con lo que siento hoy.

Me gusta jugar con las palabras, escribirlas e imaginarlas, conocerlas, ordenarlas y colocarlas  por colores, peso y extensiones, pero aun así las palabras no siempre son suficientes o no las encuentro en el momento de expresarme exactamente como quiero o lo que quiero, además que las cosas cambian, cambiamos nosotros y se va entendiendo tan poco de las cosas que entendíamos, algunas veces conviene colocar entre signos de interrogación lo que fue una afirmación y al final siempre tengo presente que cada cual valora sus palabras de manera diferente.

En mi ceremonia interior le asigno un significado a cada gesto, situación, pensamiento, sueño, nube, palabra, construyendo un credo muy personal. El significado asignado no es definitivo, como casi nada es definitivo, y es cuando la resignificación llega.
Resignificando estoy pero no lo sabía. Resignificando me encuentro y mi andar, el camino, mis querencias,  las letras, las palabras, los espacios, los silencios, las miradas, el contexto y este instante me lo confirma. Hoy tiene un significado que luego resignificamos.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Todavía hay un pez que fuma



El Pez que Fuma, una referencia en el cine y en el teatro nacional, tanto se ha dicho y tanto hay que decir, cada vez que se abren las puertas de ese bar sucede la magia.

A través del tiempo esta historia de Román Chalbaud se ha crecido y convocado al público que indudablemente quieren conocer a La Garza, sus amantes y a cada uno de los personajes que hacen vida en el conocido bar. La visión de Elba Escobar, sin duda, le suma a la interpretación de cada actor, se nota su mano en el movimiento y el decir, sin prisas, de cada personaje que habita en ese espacio de manera natural. Elba Escobar como directora sabe tensar cada cuerda para afinar la actuacción de cada personaje.

La Garza que nos encarna Caridad Canelón es absolutamente inolvidable, generosa en su actuación y mostrando todos sus recursos. Irremediablemente es la Garza, la dueña del bar, de sus caderas, de sus errores, de sus aciertos, de su vida. Cada noche "El Pez Que Fuma" se abre y se puede tocar gracias a todo el elenco. Los responsables de abril el portal y trasladarnos en el tiempo son Antonio Cuevas, Irving Gutiérrez, Mayra Africano, Ivette Domínguez, Coquito, Marcos Alcalá, Jesús Nunez, Leonardo Aldana, Freila Ramos.

Antes de ir al teatro me tomé el tiempo de ver la película para tener una visión mucho más amplia y sin embargo la propuesta es tan completa en la obra que no te hace falta pues en escena te dan toda la información que necesitas saber para involucrarte en la historia, entenderla y conmoverte. Es una mezcla entre la propuesta teatral y la del cine con la perspectiva femenina que aporta la directora.

Francisco Medina (Juan) fue una grata sorpresa, muy bien plantado en el escenario y fluido, una labor nada fácil cuando se está al lado de grandes figuras de las tablas, actúa con mucha verdad. Ray Ángel Torres (Dimas) nos brinda una actuación muy digna, con mucha fuerza.

En el momento cumbre de obra aparece Carlos Cruz como Tobías, aparece “por la puerta grande” y nos brinda una actuación contundente, conmovedora, tan fuerte como un golpe en la cara. Un momento muy esperado e intenso.

En los últimos años los venezolanos nos hemos reconciliado con nuestro cine y éste montaje del Pez Que Fuma nos reconcilia también con nuestro teatro, nos presenta un viaje vertiginoso por las pasiones humanas, amores, vicios, sueños y dramas.

El Pez Que Fuma honra la trayectoria de esta historia, permite descubrir y redescubrir cada personaje, se cuidan los detalles y el trabajo de cada actor en particular y en su contexto. Un montaje para vivirse y enamorar al espectador. Creo que la sonrisa al salir y las manos enrojecidas por aplaudir lo dicen todo. ¡Bravo! Una y otra vez ¡Bravo!




viernes, 1 de noviembre de 2013

Nos vemos en los Espejos



Un taller es una oportunidad para alcanzar el cambio o el mejoramiento que necesitamos. Un taller de teatro es la oportunidad para que estos cinco personajes se vean los unos a los otros, en los espejos y a través de los espejos.

Espejos nos muestra el viaje interior que inician Maga (Beatriz Vásquez), como facilitadora del taller,  junto a su esposo Juan (Cesar Bencid), Teresa (Claudia La Gatta), Laura (Juliette Pardau) y Jonathan (Adrián Delgado). Estos personajes nos muestran a los otros y así mismos, con una actuación tan verdadera que se agradece, que conmueve, que da risa,  pero mucho más allá de eso te hace participar dentro de la obra, reflexionar e imaginar.

Desde los inicios uno de los roles del teatro fue provocar la catarsis y en sin duda las artes tienen mucho de terapéutico, esto se produce y se reproduce también en Espejos, una obra de Annie Baker, muy dinámica y divertida, dirigida por Juan Souki, producida por Sonia Villamizar y Eduardo Fermín que se presenta de viernes a domingo en el Teatrex de El Hatillo.



sábado, 19 de octubre de 2013

Traición

Nadie  está exentó de sufrir una traición o de traicionar en un sentido amplio pues todos somos falibles. En este caso Traición de Harold Pinter nos retrata la infidelidad a través de los años de Enma (Prakriti Maduro), Jerry (Alexander Solórzano) y Robert (Antonio Delli).

Jerry y Robert son los mejores amigos, Emma es la esposa de Robert y la amante de Jerry durante años, entre los tres se traicionan mutuamente de diferentes maneras. Traición nos muestra el deterioro de una relación entre amantes en retrospectiva, en un viaje que empieza en el final y te permite presenciar cómo llegaron a ese desenlace. La historia retrocede, avanza y retrocede hasta el comienzo.

Se suele escuchar que el peso del matrimonio es tan grande que hay llevarlo entre tres y esto se evidencia en esta obra. Traición es una obra para pasar un buen rato viendo excelentes actuaciones y reflexionar un poco sobre las relaciones humanas, con un lenguaje sencillo, una puesta en escena dinámica y ambientada en Londres en los años 70´s. La traición está cantada pero puedes descubrir si la justificas o no.




viernes, 16 de agosto de 2013

Cinco mujeres uniformadas



Para una mujer ir a una fiesta en donde se encuentre a otra mujer con el mismo vestido puede ser drama y esto aumenta cuando son cinco las mujeres que se ven en esta situación, eso pensaba antes de ir a ver la obra de teatro, en realidad que estas cinco mujeres estén en la misma fiesta y tenga un mismo vestido tiene una razón, son las damas de honor y están huyendo de la recepción organizada por la boda.


“Cinco mujeres con el mismo vestido” (Five Women Wearing the Same Dress) fue escrita en tono de comedia por Alan Ball, el escritor de American Beauty, y  como todas las comedias encierran en el fondo críticas duras y unas cuantas verdades.


Estás cinco mujeres se refugian en la habitación de la hermana de la novia, aunque son tan diferentes la una de las otras tienen más en común entre ellas que con la novia, ninguna es realmente su amiga.


Estas mujeres muestran sus actitudes, sus puntos de vista, sus carencias, secretos, miedos y frustraciones, en capas, como el único vestido que lucen. El ambiente que se crea es bien divertido porque te hacen parte de esa reunión de Francis (Angélica Arteaga), la prima de la novia que se esconde bajo una religiosidad bastante superficial, Marilú (Melissa Wolf), la hermana rebelde de la novia, Tina (Elaiza Gil), la que fue amiga de la novia y la que tiene una amplia experiencia amatoria porque decidió no enamorarse más para no desilusionarse, Georgina (Mariangel Ruíz), una mujer enamorada de un hombre que no es su esposo, Amanda (Samantha Castillo), la hermana del novio.


En el momento culminante de la obra se presenta Alejandro Ackerman, el primo del novio, interpretado con Wadih Hadaya de forma muy solvente, que es el encargado de mostrarle una cara diferente del amor posible a Tina.


Angélica Arteaga tiene toda la inocencia que Francis requiere, además de mostrar con facilidad esa hipocresía que mucho esconden tras una “religiosidad” mal entendida. Melissa Wolf maneja con facilidad todas las transiciones de Marilú desde la euforia, la rabia y el drama. Elaiza Gil tiene siempre eso que quieres ver, que quieres sentir, su forma de decir y hacer es tan natural que lo hace parecer tan fácil, te hace de Tina un personaje tan real que no puedes más que agradecerle. Mariangel Ruíz es impecable, se desborda en el escenario con toda la frustración de Georgina, mucha fuerza y mucha verdad. Samantha Castillo es una Amanda sensual y cruda, nos muestra un punto de vista muy interesante pues tiene una preferencia sexual distinta.


La dirección de Héctor Manrique ya se ha convertido en un sello de calidad, sin duda alguna y se confirma vez tras vez. En cada actor se puede reconocer sus movimientos, sus formas de decir, de estar y hacer.


“Cinco mujeres con el mismo vestido” te deja una sensación agradable y te permite revalidar lo que realmente es importante, el amor, las relaciones, la complicidad y la solidaridad como valor, a pesar de sus diferencias estas uniformadas mujeres logran reconciliarse con ellas y con las otras para seguir disfrutando de la fiesta de locos que es vivir.


viernes, 2 de agosto de 2013

Todavía quisiera ser un pez



“Tengo un corazón mutilado de esperanza y de razón” es de madrugada y suena por primera vez en mi cabeza esa canción, impacta en mi pecho. Recuerdo lo rápido que me aprendí cada frase y con la intensidad que unos días después la cantaba, con ese ritmo que no había oído antes.  Iba con mi mamá de camino a su trabajo.

Me da risa recordar algunas frases que fueron modificadas por mí, tal vez por mi inocencia infantil o por lo mal que se escuchaba el reproductor de casette, el hecho es que cantaba cosas como “pobre corazón que no atrapa su gordura”, “pasar la noche en tela”, “canta corazón no te nubes de amargura”. No entendía tantas metáforas, no entendía el alto contenido erótico de la canción y sin embargo esa canción me llegaba, quería ser un pez, hacer burbujas de amor bajo la luna y sentir eso que sentió el Señor Juan Luis Guerra.

Voy camino a mi trabajo, han pasado los años y esta canción ha sonado muchas veces, en muchos momentos. Hoy especialmente la vuelvo a oír y me descubro cantándola, con la misma intensidad de cuando niño o tal vez más. Los pies se me mueven solos y pronuncio cada palabra saboreando lo que canto, lo comprendo, lo sé y además lo siento, las imágenes van y vienen, como olas de mar. Han pasado los años y todavía quisiera ser un pez, tocar mi nariz en tu pecera, sé que esa canción me habla de un anhelo, de un cuento de Cortázar, de amores imposibles y profundos como el mar, de las ilusiones, de la poesía bordada, de madrugadas impacientes, sin dormir y con el alma desnuda mojado en ti.