Después
de ahorrarnos segundos para hacernos minutos, horas, días, semanas, meses, años,
vida, tú decidiste que era momento de empezar a restarnos. Cada vez más tú y
menos nosotros y así estamos, así las cosas.
Ahora
no tenemos que preocuparnos por lo que nos pase, suena el teléfono y sé que no
eres tú, algunas cosas aún sigue estando intactas pero ya no estamos. De pronto
fueron menos días, menos horas, menos minutos, ni un segundo y no hay segundo
intento. Hoy cuando debíamos estar cumpliendo un mes más en lugar de sumar
estamos restando.