Empezando por “el principito” tendría que hablar de tus colores, que mancharon todo de felicidad, de la energía y de la fragilidad que encontré en ti, de tu fortaleza y tu dulzura, tu sensibilidad y tu miedo. Mi vida contigo fueron 12 lunas llenas y desde el primer instante supe que serías alguien, te acepté con tu bolso, tus pedacitos y tu plenitud.
Día tras día y vez tras vez me curaste haciéndome un tatuaje sobre las heridas. Contigo todo era perfecto sólo por ser posible. Yo que odio prometer quería darte promesas. Te cogí en brazos y te bañé en calma, te vi llorar y también contigo lloré, contigo sonrío.
Intentar convencernos de algo que no te quieres convencer no me hace sentido, pero me quedo con la esencia de tu magia porque conoces un lenguaje propio y porque por ti hice cosas nuevas, me descubrí y fui diferente contigo, ya no hay camino de regreso luego de conocerte.
No espero que llegue el día de olvidarte porque no se olvida lo que hace falta, soy un tonto que no se olvida de sus amores y no importa tu nombre tu siempre serás Mi Amor. Si no me has entendido es por mi incapacidad de explicarme, alegar ya no sirve de nada y lo que hay que rescatar es todo lo bueno que hay.
Se detenía la respiración para ver tu andar felino. Siempre se detuvo el mundo a tu lado, nada importaba y eras sólo tú con toda tu Galaxia, gracias por dejarme asomarme y admirarte. Perdón por no saber enamorarte.
Ocurre pocas veces que uno se siente incuestionablemente feliz, aunque fui un mapa que no supe descifrar, te estuve recorriendo a ciegas y confiando. Lograste en mí pequeños milagros, me latía el corazón en todo el cuerpo, te escuchaba con toda el alma y me estremecías aun en la distancia.
Nuestra historia no tiene un final, no tiene nada que lamentar y no tiene villanos. Las estrellas se conjugaron para encontrarnos y hay tanto que te debo. Siempre te tuve algo de miedo porque no te tuve, pero no quería perderte y volvería esa tarde de diciembre a encontrarme contigo, contigo tendría un gato, contigo soñaría despierto para no roncar.
La vida tiene sus caminos, su tiempo, su valoración y con entereza pone cada pieza en su sitio. Hay instantes que pueden justificar toda una historia, verte dormir, el roce de tus manos y tantas cosas que pondero exactamente en cada momento. Soy un sobreviviente de aludes, de tempestades, por eso sé soltar en caliente, en tiempo real, en el momento que me dijiste que sentías algo por alguien más.
De ahora en adelante no estaremos solos y en mi tienes tu lugar, una almohada y café negro sin azúcar, me haces bien y me hiciste mejor, aunque pudiera no dejaría quererte, aunque tenga que ser silencio, aunque tenga que ser horizonte, ruido o viento, mensaje en visto, todo lo que he sido contigo. Ahora sé que hay personas que llegan a tu vida para hacerte entender y darle significado, piel y forma, a algunas palabras, como indescifrable, indomable, suficiente y tantas más que asocio contigo, pero sobre todo un Anhelo.