jueves, 22 de septiembre de 2011

Cuando voy al cine


Me gusta dejarme sorprender por la película, por las actuaciones, los momentos. Estoy claro que muchas veces se desfruta más el recorrido que el final. Me gustan todo tipo de películas pero en especial las que tengan temas que tenga que ver conmigo y las que no. Las peliculas sólo se dividen en dos: las buenas y las malas.

Particularmente disfruto la posibilidad de reírme escandalosamente, y de llorar si me da la gana, solapado entre tanta oscuridad. Importa poco si voy solo o acompañado, me dedico ese momento.

Acepto recomendaciones pero igual no me dejo llevar siempre por ellas porque en más de una oportunidad me han gustado películas que a nadie más gustarían. 

Para mí es un ritual, comprar la entrada, elegir las chucherías, entrar y respirar ese olor tan característico de las salas de cine, sentarme y sentir la emoción de lo que voy a vivir, porque en parte eso que uno ve en la pantalla gigante hace parte de nosotros.

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