Darle
vida a un personaje con verdad siempre implica un compromiso, una
responsabilidad, una entrega. Todo esto se magnifica cuando se le da vida a un
personaje que existió. La Lupe para mí era una voz, una referencia, un mito, un
eco lejano. Hoy es una imagen vívida, una experiencia por la que pasé y que te
deja el pecho lleno de gratitud.
“Actuar
es ser humilde en cada una de las esquinas de tu cuerpo y de tus palabras”,
hermosas y sencillas palabras del la obra, Gabriel Díaz, y eso lo demuestra
claramente Mariaca Semprun que sorprende una vez más abriendo en un amplio
espectro su registro actoral y musical, muy solvente incluso en los
contratiempos.
“La
Lupe La Reina Del Desamor” es un espectáculo arriesgado montado por un equipo
joven en un acto de fe y de lucha por la calidad, ejemplo de pasión y
dedicación. Se pasean por la vida de la cantante, desde su juventud hasta sus
últimos días, sus sueños y la situación política que la sacó de su Cuba natal
para llevarla por el mundo que la amó o la odio, pero en todo caso no le fue
indiferente. A medida que se desarrolla la obra también crece la intensidad del
personaje y se crece Mariaca, logrando incluso acariciar la voz de la Yi Yi Yi
de forma retadora, desbordada y sobre todo auténtica.
Los
arreglos de Santos Palazzi son el marco perfecto que nos recrea la musicalidad
de la época. Es un valor agregado que tiene la puesta en escena la banda, sin
duda. Palazzi también interactúa y hasta hace los coros, es un músico muy
talentoso.
La
Lupe ejerció su libertad en arte pero vivió presa de su drama personal que la
acabó, la llevo hasta el fondo, murió sola en la mendicidad aun cuando sus canciones
han acompañado a tantos y tantos.
No
hay que perderse la oportunidad de presenciar esta experiencia explosiva de voz, luz, color, pelucas y pestañas, de talento.
Teatro Trasnocho, jueves a las 8 PM.

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