martes, 28 de mayo de 2013

Cuando llueve todo se congestiona



Cuando llueve todo se congestiona, los minutos se empapan, se  mojan los pies, se salpican las ropas, las horas se retrasan, los taxis se disuelven, los carros se expanden o se empoza el tráfico. La ciudad se hace navegable, proliferan los espejos encharcados, los vidrios de la ciudad lloran las ausencias, suben los niveles de no querer hacer nada, de no dejarse fluir con el agua, de quedarse en cama, no hay represa que contenga las ganas de abrazarse con todo, con los brazos, con las piernas, con todo el cuerpo y el alma.  Cuando llueve todo se congestiona, hasta los recuerdos.

1 comentario:

  1. Nunca había leído nada semejante... Tan certero y emotivo, tan vital e íntimo, tan empapado de sentimientos.

    ResponderEliminar