La verdad es que la vida es suficientemente caótica y que
medida que pasan los años sólo se va poniendo peor, en vista de esto he tratado
de irme simplificando. En mi proceso de facilitarme las cosas he descubierto
que me gustan los rituales.
Internamente realizo mis ceremonias,
respiro y me doy cuenta que respiro, me hablo y me escucho, respeto y hago
respetar mi tiempo, me lo tomo, rezo. Descubro mi manera de sanar heridas, mi manera real de sonreír. Digo más
lo que siento y pienso de la mejor manera, no dejando de lado al corazón. Tomo en
cuenta los detalles y a cada uno le encuentro un sentido. Antes de hacer algo evalúo
cómo eso que quiero hacer contribuirá a mi felicidad. Acaricio la poesía que
está en todo.
Desde mi ceremonia interna emerge la sencillez, la practico y
hago que las cosas ocurran, poniendo mi fe y energía, mi sello en lo que
hago y lo dejo fluir todo, como en un ritual.
A mi también
ResponderEliminarSerán estos rituales una de las cosas que te hacen tan especial... Parte de lo que escribes(o todo), sólo puede fluir de alguien que mira la vida desde tan adentro.
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