jueves, 23 de febrero de 2017

Viviendo y vi viendo

Nos entendemos tan bien que no necesitamos ortografía. Cuando la emoción es fuerte se nos filtra por los poros. Vivimos al límite entre la verdad y la mentira, pero llegamos a ser, estamos sucediendo, nos emociona.

Somos pensamiento, somos emoción y debemos ser la conciencia que observa. Somos un pensamiento que no conduce a nada y sin embargo perdura. Estamos hechos de detalles y de hechos. Nos callamos con el alma, hablamos con el alma.

Ahora estamos más en contacto con nuestros sentidos, en la perfección de este instante, viviendo y vi viendo, que somos más parecidos de lo que creemos.

martes, 21 de febrero de 2017

No soy uno, somos varios aquí adentro


Una de las pocas maneras en las que estoy seguro que puedo entenderme es por escrito. No tengo que esperar a calmarme, escribir me calma y también me altera, todo en la justa medida de mis necesidades.
Nos movemos por energías, somos combustibles cuando llegua la inspiración, somos posibles, somos letras, palabras, música y hogueras.
No todos se dan el permiso de descubrir la profundidad de su soledad. Vivimos con las herramientas que tenemos y con las que aprendemos, escribir puede ser una de ellas. Escribo para saber de ti y de mí, para sentir si estoy bien o mal, también para ser y para ponerme en otra piel, para mirarte a los ojos. Juego con las palabras, aunque hay palabras con las que no se juega.
Mientras renuncias a comprender, y te sientes con tanta tranquilidad en tu desconocimiento, la perfección existe por instantes. No soy uno, somos varios aquí adentro. Soy un enano en tu laberinto.

jueves, 16 de febrero de 2017

Te amaba y no era inevitable



Tal vez no era el momento justo y era libre, era mi instante extraordinario y necesario. Tal vez porque sólo pensarte te hacía presente y porque todo a mi alrededor te quería. Seguro fue la cercanía, por las luces y tus sombras, por las estrellas, por mi fe, por escucharte y por saber que estás. No sé nada de tu historia y sin preguntar eres respuestas, porque yo te leo despacio y porque no íbamos a ninguna parte. Me resultas inconmensurablemente irresistible y no me arrastraba la pasión. Te amaba y seguro que pude evitarlo.