Una de las pocas maneras en las que estoy seguro que puedo entenderme es por escrito. No tengo que esperar a calmarme, escribir me calma y también me altera, todo en la justa medida de mis necesidades.
Nos movemos por energías, somos combustibles cuando llegua la inspiración, somos posibles, somos letras, palabras, música y hogueras.
No todos se dan el permiso de descubrir la profundidad de su soledad. Vivimos con las herramientas que tenemos y con las que aprendemos, escribir puede ser una de ellas. Escribo para saber de ti y de mí, para sentir si estoy bien o mal, también para ser y para ponerme en otra piel, para mirarte a los ojos. Juego con las palabras, aunque hay palabras con las que no se juega.
Mientras renuncias a comprender, y te sientes con tanta tranquilidad en tu desconocimiento, la perfección existe por instantes. No soy uno, somos varios aquí adentro. Soy un enano en tu laberinto.
Nos movemos por energías, somos combustibles cuando llegua la inspiración, somos posibles, somos letras, palabras, música y hogueras.
No todos se dan el permiso de descubrir la profundidad de su soledad. Vivimos con las herramientas que tenemos y con las que aprendemos, escribir puede ser una de ellas. Escribo para saber de ti y de mí, para sentir si estoy bien o mal, también para ser y para ponerme en otra piel, para mirarte a los ojos. Juego con las palabras, aunque hay palabras con las que no se juega.
Mientras renuncias a comprender, y te sientes con tanta tranquilidad en tu desconocimiento, la perfección existe por instantes. No soy uno, somos varios aquí adentro. Soy un enano en tu laberinto.
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