Perdón por estar triste
ahora. Perdón por la distancia y el silencio inédito entre nosotros. Ya no
recuerdo la primera vez que te vi, no sospechaba ese día nada de todo lo que
significarías en mi vida, era un niño todavía y tu cariño absurdo fue abrigo,
alimento, consuelo, luz y guía, todo lo que necesitaba para que un cariño profundo
creciera en mí.
Mi hada madrina, mi amiga,
mi hermana que difícil para mí encontrar las palabras para desanudarme el pecho,
para llorar un ratico y dejar esa energía fluir, lágrimas que nunca provocaste
en tantos y tantos años de compartir, de complicidad, de acompañamiento, de experiencia,
de Dios.
Conocerte me hizo mejor, me
hizo bueno y me hizo bien. Te recuerdo en canciones, en viajes, instantes que
atesoré en vivo y más ahora. Cada palabra y tu voz retumba en mi alma,
sonrío y agradezco, me siento bienaventurado.
No lo puedo creer y sin
embargo lo creo. Tu bendición y oraciones me hacen falta más que siempre.
No sé si era el momento, no sé si es justo, no entiendo qué pasó, pero ya no
estás y duele.
Muchas veces me entero tarde
de lo que sucede, es parte de mi como lo eres tú también Bea. Perdón por estar
triste ahora, porque tú y yo siempre nos reímos en los momentos más insólitos,
afortunadamente sabes cuánto te quiero porque te lo demostré cada vez y eso me
da paz. Perdón por no querer haber escrito algo así para ti nunca y porque no puede
escribirte nada más.