No olvides que te quiero de la manera más pura, sensible,
ineludible, inaudible, casi a la intemperie, desde cada átomo, sin final y con
miedos, aunque ya no me quieras, con la melancolía de no haber coincidido,
humildemente como lo que soy y lo que puedo ser en tu vida. Sobrevivo sin ti y
me muero por estar contigo.
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