Hay cosas en mí que conocí y
aprendí gracias a ti. Hay cosas que no pude aprender solo.
De la efervescencia de
conocernos, de presentarnos los cuerpos, de exponer lo que sentimos, de compartirnos, queda en el fondo
eso que se precipita, eso que es el amor de verdad, el de la calma, el de la
confianza, el de para "siempre" (no importa lo que esto dure).
Para mí las relaciones sanas están porque
quieren estar, porque se aman y porque no se necesitan, pero se prefieren. Cada quien
se ocupa de sus necesidades y desarrollan sus proyectos, tomando en cuenta que
tal vez el único proyecto en común sea el estar juntos. Estar en pareja también
resulta un arte, una vocación que se reafirma a diario.
La verdad es que no hay recetas,
a todos nos pasa de manera diferente, pero en lo que veo y siento he aprendido que del
amor se aprende amando, respetando, aceptando y viviendo. Las miradas hablan en
voz baja y se ejerce fácilmente el oficio de perdonar, de perdonarse, sonreír y
seguir adelante.
Hay relaciones que aunque se terminen las seguimos viviendo, van con nosotros hacia adelante mostrándonos algo de nosotros mismos y de la vida que nos crece y madura. A veces hasta son una bendición en la que descansar en determinados momentos.
ResponderEliminarGracias por poner todos tus sentidos en lo que escribes porque tus palabras se llenan de una magia indescriptible que me hace sentir comprendida e incluso libera sensaciones que yo misma no sé cómo expresar.
También tú eres una bendición :)