Más allá del costo de
cualquier tratamiento odontológico, o de si encuentras o no la pasta dental, la
verdad es que sonreír cada vez cuesta más.
Mi sonrisa es mi bandera,
una forma de rebeldía. Sonrío no porque no tenga problemas, sonrío porque me
sobrepongo, me doy ánimo y sé que una sonrisa muchas veces se multiplica, se extiende en otros.
Sabemos que hay momentos
en los cuales es más difícil sonreír, justo en ese momento me obligo a hacerlo,
me demuestro que soy fuerte.
Cuando alguien sonríe
incluso puede notarse a través del teléfono, puede sentirse, se ve en su forma de caminar por la vida, sonríe con los ojos, con todo el cuerpo. Milito en la sonrisa. Sonreír es parte de mi ejercicio
diario.
:)
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