En un escenario esencial, en
blanco y negro, se presenta la niña Bette Davis,te atrapa y no
te suelta hasta el final. Aun si no tienes idea de quién es ella, como alguno
en la “critica especializada”, puedes acercarte con toda confianza a la sala
del Trasnocho Cultura que Carlota Sosa se encargará de pasearte y contarte
“Todo sobre Bette”.
Cuando vas a ver un
trabajo hecho por Luis Fernández, Mimí Lazo y Carlota Sosa sin duda la
expectativa enorme, expectativa creada precisamente por el estándar de calidad
que ellos han impuesto en su carrera y una vez más las expectativas enormes
fueron sobrepasadas por el tsunami de talento y pasión que se demuestra en este
monologo escrito por Camila Carr sobre la vida de la leyenda de
Hollywood Ruth Elizabeth Davis.
La actuación de Carlota
Sosa es avasallante e indomable, sutil y contundente, sin duda verla es
sentirla, nadie más que ella puede descolgar el personaje de Bette Davis y
ceñírselo a su figura, confrontando al público y así misma. Por otro lado, la
dirección de Luis Fernández te hace notar su presencia en escena, en su forma
de andar y decir, que tal vez coincide mucho con la postura ante de la vida de
Bette Davis. Todo esto rodeado y desbordado por el entusiasmo llamado Mimí
Lazo.
La Bette Davis que nos
dibuja Carlota Sosa en escena es arriesgada, trasgresora, mal hablada,
vulnerable, resentida, amorosa,
increíblemente creíble y sobre todo muy
divertida. Bette sabía que su mejor carta de presentación era su talento, tenía
una opinión propia y no se callaba, reivindica el arte de reírse de sí, conociéndose
y resaltando sus errores para buscar la perfección y nada más.
Bette Davis es una mujer
que bien pudo ser una buena secretaria pero que decidió no ser parte de “una
estadística olvidable” y se atrevió a imponerse con su belleza, con sus
carencias y sus inconformidades, haciendo de su vida una terapia porque hasta
la adversidad nos sirve cuando se quiere triunfar.
Trato de describirte con
las palabras la experiencia de “Todo sobre Bette” y la entiendo como una
sensación, la sensación de estar ahí en esa sala y ver a Bette saliendo de la
pantalla de cine, fumar con ella, ver la figura de Carlota convertida en toda
una estrella tan y tan de verdad. Es una sensación que te invito a vivir al
menos una vez, yo estoy seguro que volveré, claro está, yo no soy de la crítica
especializada y espero no serlo nunca.

Totalmente de acuerdo. No se la pierdan!
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