De tantos labios diferentes hemos escuchado un “menos mal” y
que agotador me resulta últimamente.
Tal vez hay que escapar del menos mal que estás bien, del
menos mal que no te pasó, del menos mal que trata de consolarnos o intenta resignamos.
Tal vez debamos movernos al menos mal menor, al verdadero menos mal, al menos mal donde las cosas
son mejores, donde somos mejores y donde pasamos del “menos mal” al “más bien”.
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