miércoles, 12 de agosto de 2015

Todos tenemos un ritmo



El planeta tiene su ritmo, al girar y al trasladarse, con sus ciclos y ciclos dentro de otros ciclos. Todo vuelve a empezar cuando finaliza.

La luz, el aire, la lluvia, el mar, el tiempo, cada partícula en el aire, todo con su ritmo y le dan ritmo a la vida, que también tiene el suyo, con el cual se expande y se contrae, nos acerca y nos aleja.

Todos tenemos un ritmo, aunque a veces puede variar, es nuestro ritmo único. Un ritmo al hablar, al andar, al mirar, al sentir, al reír, al llorar, al luchar, al amar, al transcurrir. Cada cual a su ritmo se integra a la música del universo. Además, creo que hay un ritmo interior y un ritmo exterior con el cual nos comunicamos con nosotros, con los otros, con la poesía, con los pequeños milagros cotidianos, con los cambios.

El ritmo no se ensaya, se tiene y debe respetarse, si te adelantas o te atrasas empiezas a hacer ruido y vienen los problemas, debes encontrar de nuevo tu ritmo, reconocerlo y seguirlo sin soltarlo.

Nuestro ritmo produce vibraciones con las cuales atraemos lo bueno y lo no tan bueno. Atraemos lo que necesitamos, lo que queremos y a lo que le huimos.

Nuestras relaciones tienen su ritmo, para imaginarnos e irnos conociendo, un ritmo que nos gusta, nos seduce y nos envicia, un ritmo que vamos descubriendo, que suele ser efervescente y luego calmado hasta que se detiene.

Todo a su ritmo comienza con un ritmo. Nosotros con el ritmo del corazón que nos acompaña hasta el último latido, cuando termina todo y comienza otro ritmo desconocido, el ritmo de la muerte porque de seguro también tiene su ritmo.

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