sábado, 19 de septiembre de 2015

Espero que valga por dos


Al pasar el tiempo el recuerdo tiene un aroma sutil, luego de tanto tiempo de no saber de ti, de saber de ti de verdad, saber más allá de un “¿Cómo estás? Bien y tú. Bien”. La posibilidad de verte me rebosó de alegría y ese aroma sutil lo respiré intensamente durante esos días en que fue posible. Hoy te escribo justo una semana después de no vernos.
Muchas ganas de presentarte mi ciudad, porque aunque muchos vivamos aquí cada uno tiene su propia ciudad, la que viver. Muchas ganas de conversar contigo como sólo los amigos lo hacen, sin nada que esconder, nada que disimular. Muchas ganas de celebrarte en mi vida y agradecer que a pesar de tanto todavía estés. Muchas ganas de conocerte de nuevo. Muchas ganas de sorprenderte y al final fui yo el sorprendido.
No sé entender las excusas y por eso trato de no darlas. Nunca antes había coincidido en la decepción con alguien y me sucedió contigo. Tal vez no supimos entendernos o tal vez debí revelar la sorpresa antes de tiempo, el hecho es que a veces no sólo podemos entendernos por escrito, a veces no nos entendemos hablando y de seguro que en silencio nunca nos entenderemos. Ojalá que esta coincidencia nos ayude a encontrarnos, eso quiero, mientras insisto y trato de sobreporne porque la decepción también te hace decir cosas que no son exactamente lo que quieres decir, casi casi como la rabia, disculpa y si hay otra oportunidad espero que valga por dos, por esta fallida y por la siguiente, mientras tanto todavía quiero arreglar las cosas, aprender de esto y continuar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario