En mis ojos estás y no sé si en los tuyos. Tus recuerdos flotan desordandamente, los miro, los respiro y los soplo, se alejan y vuelven con la brisa, pero siempre están. Cierro los ojos y sé que están, incluso si no tuviera ojos estarían.
Me odiaría si alguna vez por querer tocarlo o por soplar muy fuerte se rompiera algún recuerdo frente a mis ojos, me ardería la mirada y tendría que llorarlo para sacarlo como una incomoda basurita.
Cada burbuja te tiene y me tiene, están hechas de tiempo, son de diferentes tamaños y colores, sensaciones y sentimientos. No esconden nada porque no tienen que hacerlo. No tienen la culpa, no hacen reproches, su perspectiva no es cruel, no me hacen pensar que fueron mejores esos tiempos y así no te olvido.
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