domingo, 11 de octubre de 2015

Nuestra propia Vida Boheme


Las sillas fueron sólo un elemento decorativo, casi imperceptible, todos de pie y desde la primera canción quedó claro que ese instante era nuestro, “nuestra fiesta”. Los problemas, el país, el mundo se detenían para que pudiéramos respirar, llenarnos de colores, luces y sonidos, para ser y estar sin que nada más importe.
En ese momento de comunión cada gesto, cada silaba, cada vocal, cada grito, fueron correspondidos. Cada canción era más que música con palabras, eran miles de saltos, lágrimas, emoción, recuerdos, viajes, y sobre todo agradecimiento. La música nos hace sentir que no estamos solos, es el vínculo que unía a cada una de las almas que estuvo en ese espacio donde fuimos, nos buscamos, nos reconocimos, nos reconciliamos, fuimos luz y nos sanamos un poco de tanta realidad,  porque hay música que puede curar, la música “te pone mejor” una vez le escuché decir a Chevy.
La Vida Boheme vino a hacer lo que sabe hacer, con pocas palabras Henry pidió disculpas por no hablarnos para que pudiéramos disfrutar más, aunque cada palabra entre canción y canción, fue tan honesta, tan sentida, tan coherente, tan necesaria y tan suficiente como cada silencio.
Una canción puede llevarnos lejos y acercarnos tanto, hay frases sueltas que nos llegan justo en el momento que las necesitamos, que hacen eco en nosotros y repetimos como una especie de mantra mientras nos dejamos llevar por el amoroso trance de estar y no.
La piel se erizaba en oleadas de orgullo de verlos en su casa, porque sí hay profetas en su tierra. Gente de todas las edades todavía con sus camisas manchadas de pintura o negras como el petróleo, nos agitamos para buscar la calma y ser felices luego de drenar toda la energía y recargarnos. Gracias por venir a hacerle el amor a la ciudad de esta manera tan hermosa.
Podía sentir las ganas de todos de cantar hasta las canciones nuevas, de no dejar "cantando solo, jamás" a Henry. Así fue como fuimos Radio Capital, Calle Barcelona, Angelitos Negros, Lejos, Hornos de Cal, Flamingo, Mi Mar mi Nada, El Zar, La Sangre & El Eco, Viernes Negro, Pupitres en Fuego, La Bestia, La Piel Del Mal, Sentimiento, Buen Salvaje, Danz, Nicaragua, Domingo, Aún y La Vida Mejor, todo en un momento donde fuimos familia, recordamos que somos gente primero que nada y que eso que hacemos por quienes están a nuestro lado tal vez nos salva.
Mi experiencia en este concierto entre en el territorio de lo inexplicable, es algo que sólo pudimos sentir los que estuvimos anoche, los que han estado y lo que estarán en sus próximos conciertos. Una noche para escuchar nuestras canciones y abrir la puerta a lo que vendrá, más allá de las dificultades e inconvenientes. Un concierto para no olvidar, para revivir y volver siempre.
Ya no recuerdo hace cuánto escuché por primeva vez sus nombres o alguna canción de ellos, tal vez porque de alguna forma ya están incorporados a nuestra propia vida boheme. Gracias por convocarnos y llenarnos de música, aún hay aún, podemos construir la vida mejor, felices y desbordados.


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