sábado, 22 de octubre de 2016

Más que voz y delirio, Edith Piaf


Todo comienza con un sueño, una idea, la idea va tomando forma y fuimos testigos, en medios y redes sociales, de cómo se fue ensamblando un sueño entre varios soñadores. 
Me acerqué con toda la curiosidad al Centro Cultural Chacao, quería saber cómo iban enfocar la vida de Edith Piaf, una vida tormentosa, conocida y llevada al cine hace unos años con mucho éxito.
En esta oportunidad es contada en primera persona, en pinceladas y con el aire poético, que no sé si correspondía fielmente a Piaf, pero que se trasluce en todos los escritos Leonardo Padrón y una vez más se le agradece.
Mariaca Semprún y Édith Giovanna Gassion son muy diferentes, pero similares en algo, sus talentos y sus voces son extraordinarios, aunque no entiendas lo que cantan te pueden conmover y en escena este fenómeno ocurre. Edith se presenta con su fragilidad y fortaleza, con sus carencias y abundancias, con sus manos. Cierras los ojos y la escuchas, abres los ojos y aparece, la sientes en todo momento frente a ti, contándote y cantándote, encantándote.
El delirio de Piaf es un musical palpitante,  es un viaje en el tiempo a través de su vida, su crecimiento y su desplome, enmarcado en su contexto histórico, la invasión alemana, la censura y los prejuicios propios de la época. 
"Piaf, voz y delirio" es eso y más, es Edith Piaf cantada en su idioma, con el rigor de Mariaca brindando una actuación vívida y real, un texto sublime, una banda en vivo que magistralmente te acerca a París, una escenografía que danza, imágenes, vestuario  y luces que acompañan, todo te lleva de la mano para presentarte el delirio de esta cantante icónica y fascinante.
Un espectáculo de esta calidad en nuestra ciudad nos humaniza un poco, también es un acto de resistencia, algo que me arrepentiría de no aplaudir de pie.

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