En Venezuela hay Chinos y tantos más Nachos, sin duda son
populares apodos, comunes aquí, pero juntos son un dúo fuera de lo común
que sólo al verlos en vivo puedes notar su dimensión real, su carácter, su
potencial y su fuerza.
Siempre me sentí orgulloso de estos panas, de sus canciones bonitas,
sencillas, que conectan tanto con niños como adultos, con todas las clases sociales, sin dificultad, sin
pretensiones, con respeto.
Chino y Nacho además de su talento han sabido responsabilizarse,
comprometerse y demostrarnos que, aunque son diferentes, los une algo que va
más allá del camino recorrido, el sueño compartido, la música. Vuelven a Caracas con las manos
llenitas de experiencias, de éxitos, con los ojos rebosados de caritas que,
aunque bailan, se les inunda la mirada de la emoción, de recordar, de extrañar, de millones de vivencias que pueden concentrarse en la historia diminuta de una canción.
Profetas en su tierra y en el mundo, Chino y Nacho, saben que es aquí
donde se les aplaude rabiosamente, se les baila con más intensidad, aquí es
donde se canta con toda la voz y los gestos, donde el palpitar es más fuerte y
se inflama el pecho, aquí sus canciones se sienten la piel y cada palabra se
comprende, tiene sentido, aunque sean rapeada por un oriental. Aquí en Casa,
en Venezuela, en donde están las calles en las que ustedes crecieron, fueron, hicieron,
comenzaron, aquí donde estamos su gente, los que aún quedamos, porque
ahora tenemos el país regado por otros países, países en los que ustedes también han
sabido llegar e instalarse, con sus canciones, con un poquito de la Venezuela que somos en esencia, porque aunque uno se
va del país el país no se va de uno.
Sí, Nacho, valió la pena cualquier esfuerzo, inmaterial o material, que hicimos para estar ahí,
para ser parte, de todas partes de Venezuela, con los amigos, con la familia, hasta con la lluvia, con la contentura de un niño que va a su primer concierto, con la ansiedad de un
discapacitado que camina con dificultad y que correría a verlos, con la necesidad
de tantos que por un instante desean abstraerse de la realidad y dejarse llevar
al son de “güira y tambor”, con sus canciones que ya son nuestras. El arte también es un producto básico, de primera necesidad.
Vengo de una Venezuela en crisis, vivo en una Venezuela en crisis, es lo
que conozco, lo que conocemos, nuestro estado natural, pero estar en un
concierto de Chino y Nacho es reconciliarnos con la nacionalidad que tenemos
herida y que nos hiere tanto.
Muy bonito,ellos son lo máximo!
ResponderEliminarMe encantó.
ResponderEliminarHermosas palabras! Y al unísono de todos quienes los admiramos, apoyamos, y nos deleitamos con su música...
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