jueves, 10 de noviembre de 2016

Cambiarle el sabor, el ritmo y la intensidad



Algo que puede ser mágico, especial y adictivo, se puede volver aburrido cuando es explícito, exagerado, mecánico, repetitivo, rutinario, vulgar, automático.
El sexo es más que genitalidad, reconocerse, sentirse, descubrirse y aceptarse, es algo más que piel, pero también es piel, es carne y sería un error no condimentarle con tu apetito, con la lujuria, tus fantasías y mis caprichos, sobre todo con nuestras emociones, la total impudicia y la timidez, el arte, nuestras singularidades y travesuras, hacer todo lo posible por cambiarle el sabor, el ritmo y la intensidad, el sexo también nos hace.

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