jueves, 9 de marzo de 2017

Dejamos de percibirnos



No siempre noto algo cuando intento percibirlo todo a la vez. De pronto cuando niños somos más difíciles de engañar porque el lenguaje no nos influencia y tenemos gran habilidad para percibir el mundo, al parecer es una habilidad que vamos perdiendo.

En mi pensamiento percibo la soledad y no la siento, confío en las palabras y silencio el instinto, tal vez dejamos de hacernos caso, vemos pero no miramos porque a veces ver tiene que ser desde adentro y es así como se percibe la belleza, se oye mejor, se siente y todo se saborea diferente.

En entorno me conciernen, los sentidos me preguntan y me responden, lo que sentimos no nos miente, pero nos mentimos nosotros. Muchas de las cosas que hacemos son resultado directo no sólo de lo que pensamos, también de qué y cómo sentimos.

Vivimos con los sentidos inundados, se nos mezclan los olores con lo que escuchamos, el roce una mirada, el sabor de tus palabras y dejamos de percibirnos.

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