No siempre noto algo cuando intento percibirlo todo a la vez. De pronto cuando niños somos más difíciles de engañar porque el lenguaje no nos influencia y
tenemos gran habilidad para percibir el mundo, al parecer es una habilidad que vamos
perdiendo.
En mi pensamiento percibo la soledad y no la siento, confío en las palabras
y silencio el instinto, tal vez dejamos de hacernos caso, vemos pero no miramos porque
a veces ver tiene que ser desde adentro y es así como se percibe la belleza,
se oye mejor, se siente y todo se saborea diferente.
En entorno me conciernen, los sentidos me preguntan y me responden, lo que
sentimos no nos miente, pero nos mentimos nosotros. Muchas de las cosas que
hacemos son resultado directo no sólo de lo que pensamos, también de qué y cómo sentimos.
Vivimos con los sentidos inundados, se nos mezclan los olores con lo que
escuchamos, el roce una mirada, el sabor de tus palabras y dejamos de
percibirnos.
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