jueves, 25 de abril de 2019

Mi Galaxia


Los grandes descubrimientos a veces ocurren simplemente, cuando estabas haciendo algo y te tropiezas, estás viendo a otro lugar y te das cuenta que algo pasó, alguien llega, se hace un silencio, suena una canción que no conocías, me dices que no vas a de caer mientras estemos juntos y la casualidad juega con nosotros incesantemente y hace sus planes sin tomar en cuenta distancias, horarios, fechas, sin buscarlo y sin esperarlo.


Te vas cuando estoy llegando a tu vida, eres luz aún durante un apagón nacional más terrible, una palabra dicha por ti me eriza más rápidamente que una caricia del viento, te extraño como si te tuviera y soy tuyo, te escribo de lo que nunca había dicho y siento lo que no había sentido, en todos los sentidos, con sentido.


Eres todo lo que se puede pedir intensamente al universo y ni lo notas, das sin saber lo que tuviste, eres la razón por la que quiero dormirme más temprano y soñar, pero también eres la razón por la que en las noches no puedo dormir y abrazo fuertemente a la almohada que bien deberías ser tú.


Tal vez me estabas esperando, necesitabas a alguien como yo que quisiera ser alguien para ti, alguien en tu vida. Vivimos en islas diferentes y me dices que quieres aprender a nadar.


Hoy escribo para atrapar mi voz en este lugar. Últimamente siempre hablo de ti conmigo, como si estuviera frente a un cielo nocturno, observando maravillado de tus estrellas, planetas y satélites, nubes, polvo cósmico y materias oscura que no logran opacar tu brillo, toda la energía que eres y unidos por nuestras gravedad. Podría pasar toda mi vida contando tus estrellas y la última noche del universo la pasaría contigo.

Eres mi galaxia.



viernes, 5 de abril de 2019

“Salta conmigo esta noch….”


En el pueblo donde crecí no es que la luz se iba es que de vez en cuando llegaba, porque el servicio eléctrico era tan cambiante como el clima y la más ligera brisa o rocío mañanero dejaba la casa sin electricidad por horas.

Aún en esas horas lentas y pegajosas los juegos no se suspendían por falta de electricidad, siempre había algo que hacer, algo que descubrir, algo que inventar.

Uno de tantos días quise oír el LP de Karina y lo puse en el tocadiscos, lo encendí y cuando estaba llegando al coro se fue la electricidad y siguió sonando muy despacio por unos segundos mientras se detuvo, fue cuando descubrí que al girar el acetato con la mano y acercar la oreja podía seguir escuchando la canción en una versión en voz baja, más intima y realmente desenchufada, pero podía escucharla y era feliz.

Que nada te detenga.

En los días sin electricidad…


El problema del silencio es que a veces tenemos que escucharnos a nosotros mismos, no tenemos forma de escaparnos de nuestros pensamientos, el silencio es atroz y a veces quebrantado por gritos de desesperación. Afortunadamente siempre tuve una vida difícil, pero aún así araña el alma sentir el sufrimiento ajeno que también es el propio, aunque nada de esto es nuevo, soy hijo de la crisis, y sé que todo pasa, todo cambia, sólo hay que esperar que el tiempo haga su trabajo y resistir, hasta la fecha aún luego de las peores tormentas escampó.


A través del tiempo uno va reuniendo herramientas y aprende a conocerse, particularmente en mi infancia acumulé vivencias de las cual puedo agarrarme para continuar, es una forma de reiniciarme y volver a sonreír, además tengo mucha música en el alma para acompañarme a crear el clima.


Crecí en uno de tantos pueblos de Venezuela que en aquella época carecía de electricidad, de teléfono, no llegaba la radio, por lo tanto, mi infancia fue una época de mucha introspección y de observar con todos los sentidos, profundamente como los sentimientos y como las creencias de mi abuela.


Han pasado los años mi país se ha sumergido en una oscuridad que no termina al salir al sol, muchos mueren, se desesperan, abandonan y se desgastan incesantemente, la incertidumbre aprieta y no se ve nada más. En estos días escuché “hay luz, lo que no hay es electricidad” algo que para mí hace sentido, aunque suene absurdo, porque mientras hay vida hay luz y nos aferramos a los detalles bonitos, a los recuerdos, a lo bueno a lo que somos realmente que es mucho más que una circunstancia.