martes, 22 de septiembre de 2015

"En el hospital, en la funeraria y en la cárcel..."



Entre lo bueno que resulta de las adversidades es que te enteras de algunas cosas y aprendes otras tantas...

Saber quiénes son realmente tus amigos es un camino lleno de decepciones y sorpresas. Muchas veces de extraños hemos recibido la palabra oportuna, la ayuda o el detalle que esperaríamos sólo de algún familiar, o de un amigo, y eso te obliga a hacer algunos ajustes.

Desde niño he oído que: "en el hospital, en la funeraria y en la cárcel se conocen quienes son tus amigos", situaciones muy adversas pero a veces basta una pequeña dificultad para saber quién es quién. En momentos difíciles tus amigos realmente te conocen y tú conoces a tus amigos también. Sin tener que pasar por situaciones extremas tan sólo basta con estar atento al trato de ese amigo cuando ya no necesita nada de ti, es un indicador que tampoco falla.

Te recuerdo que no porque estés dispuesto a hacer algo por alguien significa que ese otro alguien lo hará por ti, no funcionan así las cosas. Yo defiendo la amistad como un valor personal, como un tesoro, como un amor puro y desinteresado, algo indispensable, por eso no catalogo a mis amigos, los acepto, los celebro y los agradezco, no sólo en los buenos momentos.
A través de los amigos no conocemos también a nosotros, un pana de verdad te dice hasta lo que no quisieras oír y siempre es por tu bien, para que mejores porque también para eso estamos.

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