lunes, 21 de septiembre de 2015

Llueve y ha llovido




Hace un tiempo supe que no nos entendíamos por escrito, pero sin embargo vuelvo a escribirte. Luego de leer nuevamente nuestros mensajes lo único que puedo decir es que faltó claridad, algunas cosas no se dijeron y otras se dijeron de forma inapropiada y eso puede pasar, incluso entre amigos. Hace falta hablar y a veces hasta vernos para poder comprender todo lo que se quiere decir.
No quisiera pedir perdón, no quisiera pedir permiso, para seguirte queriendo, la verdad es que no entiendo por qué la gente cambia cuando están de novios “por respeto”, tal vez porque yo nunca cambié con mis amigos por estar con alguien o porque el respeto va para mí en otras cosas. La verdad es que sigo adorando tu luz, me siento orgulloso de ti y de la persona encantadora que eres, siento que la vida nos juntó para crecer y eso lo agradezco siempre tanto porque he crecido contigo.
Disculpa lo malo, disculpa si mi tono ha cambiado y mi voz suena ahora diferente, mis palabras un poco definitivas. Tu amistad siempre fue refugio y adoro tu dulzura ferozmente. Renuncié a verte ahora, y tal vez a verte, por no hacer ruido en tu relación, para no provocar celos, porque además que no soy bueno para ver la frontera, el stop, el “no pase”, pienso que las amistades deben quererse sin pretexto. No importan los planes, la emoción, la ilusión porque no quiero conversaciones breves, quiero poder hablar contigo de todo, de nuestra niñez, de la magia, del sexo, de lo que te quita el sueño, de tus olores favoritos, creo que nos lo debíamos así. En un momento me empecé a desconocer, porque no soy de los que renuncia, por eso trate de sobreponerme al golpe de las emociones que sentí, no te entendí y te pido disculpas. Llueve y ha llovido, abrázame y no tengamos frío.

1 comentario:

  1. Qué generosos tu corazón y tú, por querer así, por sentir así y por compartirlo.

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