viernes, 31 de julio de 2015

Urge lo importante



Vivimos en la antesala de los cambios, mientras estamos vivimos todo cambia, a veces de forma radical o a veces de forma casi imperceptible, todo los días abrimos los ojos a un mundo nuevo, diferente.

Antes resultaba fácil saber lo que es importante, pero hasta eso cambia. “Lo urgente no deja tiempo para lo importante” pero ya lo importante urge, porque la amabilidad ya no es costumbre, porque somos extranjeros en nuestro propio país, porque la banalidad nos bombardea , porque exageramos los sufrimientos y la mediocridad nos rodea. Urgen los abrazos, los besos, la fe, encontrarnos, reconocernos, perdonarnos y entendernos, esto creo que sólo para empezar o para poder continuar. Urge vernos más pero suavizar la mirada, tener detalles, urge prescindir de lo prescindible y aprender de nuevo lo que es importante, urge parecernos a lo que queríamos  ser,  urge  ser feliz.

jueves, 30 de julio de 2015

Prefiero dejarme sorprender que esperar



Cada vez me queda menos tiempo que perder. “Todavía no”, “mejor después”, “para luego”, “más tarde”, “cuando vuelva”, “la próxima vez” y tantas otras expresiones parecidas, comunes y sin sentido. No las quiero decir, no las quiero escuchar ni escribir, hago como que no existen y así es en verdad, ya lo aprendí.
Tantas veces creí que luego se podía y no, tantas veces lo dejamos para la próxima vez y no la hubo, eso que no dijimos, los abrazos que no saldamos, las despedidas a las que no llegamos, los encuentros que no se dieron, esa foto que no tomamos, lo que no fuimos, lo que no hicimos, todo eso pesa y hace ruido.
La vida no espera por nadie, no se detiene, ya lo  aprendí y de las peores maneras, lo que no es ahora puede que no lo sea y esto no es ni bueno ni malo, simplemente no tenía que ser.
Prefiero dejarme sorprender que esperar y la verdad que no acepto promesas de posponer nada que realmente quiera hacer. Nadie sabe si mañana, todos vivimos en un constante ahora y cada vez más cerca del ahora o nunca.

miércoles, 29 de julio de 2015

Las felicidades, como los sueños, no sólo ocurren


Las felicidades, como los sueños, no sólo ocurren, también se construyen y se deben construir a diario, a cada instante, con lo que hay, con lo que se tiene a mano. A diario mientras el alma va recalculando y adaptándose a los cambios, esperando el viento para tenderle las velas, tejiendo y destejiendo, apilando y derrumbado para volver a construir algo diferente con lo mismo que había, así como de tripas corazón, como de optimismo a más optimismo, de paciencia como defecto a paciencia como virtud, todo cambia y busca un sentido.


Con todo lo que nos escasea por estos días, lo básico, las sonrisas, la amabilidad, el tiempo, los besos y tantas otras cosas, ahora trabajo el doble para tener un tercio de la mitad de la suerte que tenía, ahora corro más para no retroceder, ahora que por todo hay colas, ahora todo cuesta y es cuesta arriba, ahora se nos llena la vida de despedidas de todos los tamaños, ahora que somos extraños. Ahora yo trato de vivir en el intento y no morir cada vez, construir las esperanzas, que también se construyen, porque también son sueños, la verdadera felicidad que comienza por fe, la que casi no se percibe pero está y te da fuerza para continuar de instante en instante. Ahora trato de no verme en los espejos de mi casa, ya no son honestos, ahora reflejan lo que hay pero también lo que faltas en cada pedacito, en mi sentido, en mis sentidos.

martes, 28 de julio de 2015

De los pocos placeres permitidos



Cuando algo que me resulta absolutamente indispensable aunque no siempre le encuentre un sentido. Cuando quieres abrir una ventana y sientes que esa es la razón para observar detenidamente el transcurrir, eso que es más que gastar los días. Cuando no quiero sentirme solo y busco la soledad, pero también la coincidencia, cuando quiero encontrarte.

Si quiero detenerme un instante cuando todo pasa y cuando sólo pocas cosas quedan. Porque es de los pocos placeres que son permitidos, porque es parte de mi equipaje, porque es todo el sonido y no hace ruido, porque es mi punto de vista, porque es mi opción cuando creo tengo opciones. Cuando busco un escondite y sé cuál es mi escondite preferido, mi oportunidad, eso que se presenta sin avisar y de forma alevosa, urgente.

Cuando hacer algo puede ser no hacer nada. Porque es mi forma de llorar, de reír y de enfrentarme a tanto. Cuando quiero envolver mis recuerdos en poesía, para no perderlo, para no dejarlo, para darme parte de mi tiempo, porque es algo que nadie puede arrancarme con facilidad y sin embargo lo entrego, porque me abre una herida y sopla suavecito para que cicatrice, para quererte y para acercarme, para fotografiar el momento, para ejercitarme, para poner orden en los pensamientos que se sienten, para estar ahí, porque abrazar desde adentro… por eso leo, por eso escribo.