Cada vez me queda menos tiempo que perder. “Todavía no”,
“mejor después”, “para luego”, “más tarde”, “cuando vuelva”, “la próxima vez” y
tantas otras expresiones parecidas, comunes y sin sentido. No las quiero decir,
no las quiero escuchar ni escribir, hago como que no existen y así es en
verdad, ya lo aprendí.
Tantas veces creí que luego se podía y no, tantas veces lo dejamos para la próxima vez y no la hubo, eso que no dijimos, los abrazos que no saldamos, las despedidas a las que no llegamos, los encuentros que no se dieron, esa foto que no tomamos, lo que no fuimos, lo que no hicimos, todo eso pesa y hace ruido.
La vida no espera por nadie, no se detiene, ya lo aprendí y de las peores maneras, lo que no es ahora puede que no lo sea y esto no es ni bueno ni malo, simplemente no tenía que ser.
Prefiero dejarme sorprender que esperar y la verdad que no acepto promesas de posponer nada que realmente quiera hacer. Nadie sabe si mañana, todos vivimos en un constante ahora y cada vez más cerca del ahora o nunca.
Tantas veces creí que luego se podía y no, tantas veces lo dejamos para la próxima vez y no la hubo, eso que no dijimos, los abrazos que no saldamos, las despedidas a las que no llegamos, los encuentros que no se dieron, esa foto que no tomamos, lo que no fuimos, lo que no hicimos, todo eso pesa y hace ruido.
La vida no espera por nadie, no se detiene, ya lo aprendí y de las peores maneras, lo que no es ahora puede que no lo sea y esto no es ni bueno ni malo, simplemente no tenía que ser.
Prefiero dejarme sorprender que esperar y la verdad que no acepto promesas de posponer nada que realmente quiera hacer. Nadie sabe si mañana, todos vivimos en un constante ahora y cada vez más cerca del ahora o nunca.
Creo que cuando aprendemos algo tan importante, de la manera que sea, ya lo único que cuenta es caminar haciendo uso de ello, modelar nuestros pasos con ese instante que en vez de robarnos la posibilidad nos hace capaces de mejorarnos los días.
ResponderEliminar